martes, febrero 28, 2006

 

miles de hijos secos

Tenía diez u once años y mi amigo me contó que el podía hacer eso que Tata decía que los hombres hacían. Nos fuimos a una piecita que hay en el fondo de mi casa, se arrodilló y empezó a tocarse. Nunca había visto a nadie hacer eso. Estuvo como dos minutos y dijo: "ya sale"; se le empezó a escurrir entre los dedos y cayó en el piso que estaba hecho de lajas.
No había nada para limpiar, asi que agarró una colcha vieja que había ahí que estaba hecha como de pieles de diferentes animales y tenía un olor fuerte, como a heladera vieja.
No recuerdo que pasó luego, supongo que habremos tomado el té y él se debe haber ido a su casa. A la noche volví a la pieza del fondo y trabé la puerta con todas mis fuerzas. Algo había escuchado acerca del pene, el semen y los hijos, temí que de su leche nacieran miles de hijos y tuviera que darle una explicación a mis padres. Sin nadie que los alimentase, en unos días estarían muertos. Por las dudas no abrí la piecita sino hasta un par de meses después.

Comments:
la verdad que esas historias son tremendas, las ocurrencias y ese razonamiento te hace temblar, por que ahora cuando te tocas temblas distinto, la verdad que me da tanta nostalgia!!!
 
si, de una, que nostalgia por eso que uno sentia esas primeras veces en que se tocaba, no?
 
Y, uno se profesionaliza con el tiempo. (Francisco)
 
si Juan...nostalgia vos????
jajajajajajaj
 
jajaja, qué perverso, encerrar a los hijos, y por si acaso, unos meses...jaja
saludos desde Chile, me gustó tu blogo.
(llegué porque dejaste comentario en lo de Liniers).
 
si, perverso, lo mismo digo...son de esas cosas que uno guarda con culpa...y después de muchos años logra liberarse...ahora estoy esperando que pasen muchos años para liberarme de culpas actuales.
gracias por entrarle.
Creo que sos la primera persona que deja comment y que no conozco.
 
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